Dos objetivos teniamos con la visita de Kinosaki: los onsen y dormir en un riokan. Resulta que japon esta sumegida en agua caliente y un onsen en un banio natural de aguas termales. Hay mas de 3000 repartidos por todo Japon, pero este sitio por su ubicacion rodeado de montanias y cercano al mar, tiene un enclave ideal.
Y un riokan son tipicas casas de madera japonesas y la guia las compara con hostales nuestros. Se duerme en un futon, el suelo es un tatami, y algunas tiene onsens privados. Elegimos una preciosa. Mikumiya de nombre con un precio de 15300 yenes (118 euros), tres onsen y sin desayuno. Vamos igualito que un hostal...
Como la hora de entrada al ryokan era las 15:00 y nosotros llegamos a las 12:00, la duenia del riokan nos recomendo que alquilaramos unas bicis y fueramos a ver el mar japones. Asi que de nuevo Pancho y Bea sobre sus bicicletas en busca del mar japones. Logramos encontrar el mar, pero ninguna playa. Cansados despues de dos horas nos fuimos al pueblo de nuevo a comer la comida tipica del lugar "cangrejo en salsa". Riquisssssimo apesar de no ser invierno, la epoca buena para comerlo.
Eran las 15:00 de la tarde, y nos fuimos al hotel. Nos acompaniaron a la habitacion la duenia y su asistenta, y nos tenian preparado un riquisismo dulce japones y un te. Nos sentamos en el suelo junto a la mesa de la habitacion y nos lo tomamos junto a ellas. Fue un momento de pleno disfrute y de inolvidable recuerdo, porque ademas la habitacion acompaniaba a que fuera asi.
Lo normal es visitar el pueblo y los onsen con un kimono y unas sandalias de madera. Pues ademas en este ryokan teniamos uno para nosotros. Asi que Eva san y Carlos san (asi nos llamaban) salieron de la habitacion con el kimono puesto como dios les dio a entender pero la asistenta les cazo al salir de la habitacion. Empezo por Eva san y le arreglo el kimono y se le vio las tetas, porque debajo de los kimonos vas en cueros, despues le toco el turno a Carlos san y le vio la pichula...pero la asistenta ni se inmuto.
De los cuatro onsen que probamos, tres son diferentes y merece la pena visitarlos y el ultimo era peor que el que teniamos en el propio ryokan. Despues del remojado recorriendo el pueblo nos fuimos al hotel para conectarnos a internet y darnos el ultimo banio onsen en privado (en los onsen publicos los hombres y las mujeres se banian por separado) y juntitos.......Cenamos chorizo y lomo y de postre un sake que habiamos comprado en un super. Y asi termino nuestro dia absolutamente recomendable e innolvidable. Nos encanto el ryokan, los onsen y el pueblo.
1 comentario:
Pimo...soy tu pimo.
Me alegro de que lo esteis pasando genial, una cosa solo...que va de camino la tia pilar, un bañito en los ouuunses y me la devuelves rapidito, vale!!!
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