miércoles, 2 de septiembre de 2009

31 Agosto. Nara y Kyoto

Despues de la paliza del dia anterior, habiamos decidido tomarnos este dia un poco mas tranquilos. La propuesta inicial era visitar Nara y Kobe, dos pueblecitos cerca de Tokyo, pero nos habiamos quedado solo con Nara. Kobe es famoso por su carne(muy cara) y la guia dice que es bonito, pero hemos decidido apostar por el relax.

Como siempre, para despegarnos de la cama nos hace falta un cubo de agua caliente aun nos quedan resquicios del jet lag.

Pillamos el tren a Nara y en 49 minutos (puntualidad japonesa) nos colocamos alli. La red de ferrocariles de Japon esta realmente bien, es facil y con el Japan Rail Pass que adquirimos en madrid (bono para 7 dias por 214 euros que te permite moverte por donde quieras en tren) te permite viajar donde, como y cuando quieras siempre y cuando no este reservados los asientos.

Al bajarnos de Nara nos encontramos con una sorpresa: Ciervos sueltos por los parques. Se nos vino a la cabeza a los Abanades, amigos cazadores de cepa y a los que imaginabamos apostados sobre los tejados de los templos colindantes, con la mirilla puesta en los pobres bambis.






Nara tiene un recorrido facil y de aproximadamente 3 horas. La lonelita y las guias de turismo te indican claramente el camino a seguir en el que vas encontrando templos, parques y santuarios, en compania de ciervos que como te descuides se te comen hasta el mapa como le ocurrio a una guiri que andaba por alli.

Lo mas destacable del recorrido es el templo "Todai-Ji" donde se encuentra el gran buda de solo 16 metros y con un peso el jodioooo de 433 toneladas de bronce y 131 kilos de oro. Si impresinante es el buda no menos es el edificio que lo alberga. Dicen que si consigues pasar por un agujero de una de las columnas del templo que tiene el tamanio del orificio nasal del Buda encontraras la iluminacion. 







Y ahi estaba el iluminado de Carlos, atrapado en el gujero y gritando "My friend, my friend " a otro espaniol para que tirara de sus brazos y asi conseguir la iluminacion prometida.






El resto del recorrido lo hacemos en el tiempo previsto, y dedicamos la tarde a conectarnos a internet. Gran error!. Teniamos muchas cosas que buscar y nos habiamos tirado toda la tarde escribiendo en el blog que debemos y queremos hacerlo, pero no durante tanto tiempo.

Llegamos a Tokyo a las 20:20 de la tarde con la idea de intentar ver de nuevo alguna geisha y comprar un reloj que a Eva le habia gustado el primer dia que andamos por el barrio de Gion. Tuvimos suerte Eva se compro un reloj precioso y a la salida vimos a una geisha con un viejales que estaba hasta las trancas de sake y al decirle que eramos espanioles: "ohhhhh sepein!" , dijo el viejales, conseguimos la foto deseada.



De repente Eva, que esta tomando las riendas del viaje, glubsss...dice que es mejor una noche mas para preparar el resto del viaje y disfrutar un dia mas de Kyoto. Y en esas nos encontramos, preguntando en el hotel si podiamos quedarnos una noche mas, sin ningun problema por parte del hotel.

Y es que desde que llegamos a Tokyo, tenemos la sensacion de que nos come el tiempo y no nos da para siquiera preparar los dias siguientes. Y hemos dado con el problema. En Tokyo habia mucho por ver y llegabamos muy tarde como para conectarnos en internet, y en Kyoto no tenemos internet gratis en el hotel, si sumamos que la conexion a internet es carisima ( 1 euro 10 minutos), limitamos bastante el acceso a internet.

Curiosidad

En la guia y en otros blogs que hemos leido dicen que los japos beben a la salida del trabajo. Ellos, ellas no. Bueno, pues damos fe de que es asi. No ha sido ni una, ni dos, ni tres las veces que entrando en un receptaculo cerrado olia a sake como para agarratela con ellos. Y es cierto que coincidia con las 6,7,y 8 de tarde, ya fuera en ascensores, vagones de metro o incluso antes, sobre las 5, en templos.

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